
El asunto del anuncio de la retirada de las tropas de Kosovo, hecho a traición con los aliados y con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Miguel Angel Moratinos en la más absoluta de las inopias, está dando muchísimo juego político. Y no es que no debiera realizarse el repliegue, sino que las formas, que son esenciales en política internacional, han fallado estrepitosamente. Parece ser que la ministra de Defensa, Carme Chacón, en cónclave con el ínclito presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se lanzó a la piscina con el anuncio porque 'los primeros en conocerlo deben ser los soldados, quienes llevan diez años en la zona'. Como si no hubiera cauces más discretos para comunicarlo en el seno de lo que son las Fuerzas Armadas. La responsable de la defensa nacional, la española se entiende, hizo extensiva la responsabilidad a todo el Ejecutivo. El papelón ha sido tan monumental que en el extranjero se habla del 'desastre diplomático español' o de 'cuando menos, una falta de educación'.
Pero lo más divertido del asunto es lo que ha asegurado la socialista Trinidad Jiménez, que desde un feminismo mal entendido afirmó que si no se hubiera tratado de una mujer no se hubieran levantado tantas críticas. Absurdo e ilógico. Las pifias son las pifias las cometa un hombre o una mujer. Otra cosa es que Chacón sea la única responsable, afirmación realmente falsa, puesto que contaba con la connivencia de ZP. Este último,por cierto, acabó resucitando la guerra de Irak cuando le mentaron desde la oposición la bicha kosovar. Es todo un síntoma del agotamiento de este Gobierno y de su presidente en una situación que requiere de la mayor de las energías para remontar una terrible crisis económica que no debe acabar convirtiéndose en social.
Antoni Martín

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada